LA HERIDA DE LA HUMILLACIÓN

 

Hoy intentaré desarrollar está herida y cómo se manifiesta de adultos.

Cuando somos pequeños, somos tan inocentes que no tenemos desconfianza por el entorno. Pero muchas veces es entorno es hostil, y esto nos termina por dañar.

En la humillación, vivimos una experiencia muy intensa o varias experiencias repetitivas, en las que las personas del entorno nos ridiculizan y además se avergüenzan de nosotros. Cualquier cosa, por insignificante que parezca, en un momento determinado, nos puede generar este sentimiento.
La humillación es crueldad ante lo no comprendido y, antes de que tú puedas captar mi ignorancia, te destruyo en defensa propia. De la forma más cruel que soy capaz. Así funciona el bullying.

La persona que humilla, después de hacerlo, siente un poder de superioridad que, retroalimenta esa necesidad de continuar haciéndolo. Esa sensación de poder es tan intensa que, no suele permitir un espacio para hacer el análisis por parte de la conciencia. Se bloquea mentalmente, la comprensión de si es correcto o no, esa forma de comportamiento y, las consecuencias que conllevan. tó


La persona humillada crecerá, con el miedo profundo de desagradar al otro, llegando a esconder sus sentimientos a cualquier precio, y cuando digo cualquier precio, me refiero al precio más alto que podamos pagar como seres vivos. Alcanzando la anulación de nuestras necesidades a cambio del sometimiento y la prioridad de que este episodio termine.
Esto, hará que siempre hagamos cosas por todos los demás, haciéndonos sentir que carecemos de valía, que da igual lo que hagamos porque se reirán de nosotros, arrastrando este dolor de por vida.

La humillación en la edad infantil habrá afectado a la autoestima impidiendo vivirla con equilibrio de adultos.

Los psicólogos, investigando los daños de la humillación en el cerebro, observaron que ésta, activa las áreas cerebrales que están vinculadas al dolor, llegando a superar en intensidad a la ira.
Es por ello, que si sufriste está herida de niño, es conveniente que trabajes la autoestima. Te empoderes, escuches tu voz interior que te valora y te da espacio para ser y sentir.
Pon límites a quien te hace daño, desde el primer instante, no esperes a que se convierta en algo que se escapa entre los dedos.

Y recuerda que siempre hay gente en nuestro entorno a quien podemos acudir para apoyarnos. Por si te apetece, puedes dejarme en comentarios lo que necesites, o en el correo si prefieres algo más personal. Estoy disponible.

 

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